Acoso escolar ¿cómo detectarlo?

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El «Acoso Escolar» es un término psicológico que cada vez tenemos más presente gracias a la difusión de redes sociales y medios de comunicación. La gravedad y el tremendo desenlace que sufren algunos casos de víctimas recientes, hace que se disparen cada vez más las alarmas de muchos padres y madres que hasta hace poco tiempo vivían ajenos a esta problemática.

Este tipo de acoso también es llamado «Bullying» y suele darse por lo general entre menores de edades similares o superiores, ocurriendo siempre dentro de un contexto escolar. Los abusos suelen ocurrir en lugares donde no hay presencia de adultos o profesores, como puede ser el recreo, los pasillos o los aseos. Por otro lado, la relación que mantiene el acosador con la víctima es de desigualdad o abuso, y donde su objetivo principal son niños o adolescentes tímidos e inhibidos, con baja autoestima y bajo nivel de asertividad.

Esta creencia por parte del acosador, es la que alimenta a su vez la relación entre ambos, haciendo que la situación de acoso se incremente. Mientras tanto, el miedo por parte de la víctima sigue incrementándose, creándose una situación de indefensión. La secuencia es la siguiente, si tras cada episodio de abuso la víctima no delata al acosador, éste cada vez tendrá mayor seguridad de que no será descubierto, por lo que aprovechará el miedo para destruir psicológicamente a su objetivo.

Por otro lado, el acoso entre menores también ocurre fuera del entorno escolar, como pueden ser las redes sociales o internet. En este caso, estaríamos hablando de «Ciberbullying o Ciberacoso» aunque las consecuencias psicológicas prácticamente son las mismas.

A muchos padres que se encuentren leyendo este artículo, les pueden venir pensamientos como los siguientes: «El Acoso Escolar es un tópico mediático, y a mis hijos nunca les va a pasar», «Mis hijos no pueden tener problemas de este tipo, porque los he educado para que sean fuertes», «Con el carácter tan fuerte que tengo yo, mis hijos por sí solos sabrán defenderse»,  » Tengo la plena confianza de que en el caso de que mi hijo/a sufra acoso, me lo contará». 

Por desgracia, mi experiencia en consulta me demuestra que ningún menor está exento de sufrir Bullying o Acoso Escolar. Tampoco existe diferenciación por sexo ni edad, ya que dependerá del objetivo que tenga cada acosador. La víctima por otro lado, suele mantenerlo en silencio por el miedo que le provoca revelar la identidad del agresor y las posibles consecuencias añadidas que pueda tener.

Cuando hablamos de los factores que predisponen a este tipo de abuso, debemos extremar precauciones. Cuando el acoso ocurre, es porque existe la figura del acosador, el cual ha fijado su atención en un determinado objetivo, por tanto no debemos olvidar que el o los responsables de las consecuencias psicológicas de la víctima será aquella persona que decida iniciar en un momento determinado este tipo de maltrato.

Señales de alerta que nos pueden advertir acerca de que nuestro hijo/a es víctima de Acoso Escolar:

1. Dolores de barriga continuos, sobre todo al despertar.

2. Vómitos y diarreas sin que haya causa médica que lo justifique.

3. Dolores fuertes de cabeza.

4. Negativa a ir al colegio, con frecuentes discusiones con adultos con respecto a este tema.

5. Aislamiento social, preferencia por actividades solitarias como jugar a videojuegos, etc.

6. Estado de ánimo irritable.

7. Pérdida de apetito.

8. Problemas de sueño:  pesadillas, enuresis, terrores nocturnos, bruxismo, etc.

9. Pérdida de interés por actividades que le gustaban previamente.

10. Bajo rendimiento escolar con bajo resultados académicos.

Estos son algunos de los síntomas que puedes observar si sospechas de Acoso Escolar o Bullying. En cualquier caso es muy importante, que sea descartado por un especialista en medicina. Una vez que esto se ha realizado, lo principal es acudir a un profesional especializado en psicología infantil, para que pueda realizar una valoración exhaustiva y planificar el tratamiento psicológico más adecuado, de manera que pueda producirse una excelente recuperación de cara al futuro. 

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