De la hiperresponsabilidad al llanto ¿cómo evitarlo?

Actualmente, vivimos en una sociedad donde los medios de comunicación y redes sociales destacan la importancia de ser alguien famoso, conocido o que sobresalga por encima de los demás. Casi todos los padres desean que sus hijos sen los menores, que puedan destacar. Este interés constante por que estos sean los mejores en clase, que sobresalgan en algún deporte, que ganen premios, que hablen varios idiomas, deseos que vamos transmitiendo y poniendo sobre ellos de forma inconsciente.

Cuando ponemos nuestras expectativas sobre los hijos, estamos atribuyéndoles un sentimiento de hiperresponsabilidad que a la larga puede desembocar en problemas de ansiedad. Estas alteraciones aparecerán durante la adolescencia y edad adulta. La adolescencia es en la etapa donde las expectativas que los demás tienen sobre nosotros comienzan a cobrar más importancia, convirtiéndose en una lucha entre el » ¿qué quiero conseguir? «frente al «¿qué esperan los demás que consiga?».

Lo que ocurre es que cuando las expectativas que posee el menor no coinciden con aquellas que se le han inculcado, comienza a surgir sintomatología de tipo ansioso, reflejándose en numerosas áreas: social, familiar, académica, laboral, etc. de manera que si no se canaliza de forma adecuada puede culminar en un extremo en un Trastorno Depresivo o de Trastorno de Ansiedad Generalizada.

Para evitar que esto ocurra, debemos ofrecer a nuestros hijo  metas realistas y unas expectativas de éxito adecuadas a aquello que ellos desean y que pueden conseguir. Algunos consejos para evitar problemas de ansiedad y/o depresión en el futuro son los siguientes:

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1- Explora qué actividades le gustan a tu hijo. Pregúntale cuáles son sus intereses y con qué actividades disfruta más. Es muy importante que éstos vean que sus padres apoyan sus propios intereses, dejando a un lado lo que nosotros esperamos que sean.

2- Ofrece alternativas. Cuando abrimos un abanico de posibilidades, potenciamos en los niños la capacidad de elección y la autodeterminación. Esto amplía la visión y permite que se refuerce su autoestima junto con la toma de decisiones.

3– Refuerza cualquier logro, por pequeño que te parezca. El refuerzo es algo tan importante y esencial que en numerosas ocasiones lo olvidamos. Recuerda que si quieres que un acto se consolide, tienes que felicitarle por ello.

4- Ayúdale a asumir sus derrotasNo siempre las elecciones que tomamos los adultos son las más acertadas, por tanto con los niños ocurre igual. Que se equivoquen es una buena oportunidad para enseñarles que se aprende de los errores sin que esto signifique que seamos mejores o peores por ello.

5– No le compares con los demás. Comparar a niños de mismas edades o incluso a hermanos entre sí es un error bastante común. Cada niño sigue su propio desarrollo evolutivo y tiene unas características completamente diferentes a otro. Hazle ver que él/ella es su propio espejo donde mirarse, por ello es único/a y especial, esto le ayudará a poder crear su propio camino sin que dependa de los demás.

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