Separación y divorcio ¿Cómo afectará a mis hijos?

Cada vez es más frecuente que existan casos de separación y divorcio en familias que ya tienen hijos. El problema viene cuando nos planteamos ¿cómo afectará éste cambio a mis hijos? ¿traerá consecuencias negativas para ellos?.

Realmente es muy difícil saber de qué manera afectará a nuestros hijos éste cambio en la estructura familiar y dependerá en muchas ocasiones de la edad o etapa evolutiva en la que éstos se encuentren, así como de la situación familiar o relaciones parentales que existían ya previamente a la ruptura.
A pesar de las dificultades que supone cualquier ruptura sentimental ya sea separación o divorcio, tenemos que tener en cuenta que si tenemos hijos, las circunstancias pueden verse agravadas si no logramos mantener un acuerdo en aspectos fundamentales como la educación, los horarios de visita, las compensaciones económicas, las actividades extraescolares, etc. 
Esta situación podrá desembocar en un tipo de separación o divorcio contencioso que tendrá que ser establecido mediante vía judicial. A partir de éste momento nuestros hijos estarán inmersos en un vaivén de procesos y disputas judiciales donde terminarán por verse rodeados por un cúmulo de luchas y reproches de un progenitor hacia otro, desembocando finalmente en alteraciones emocionales y conductuales.
Para evitar que los menores sufran lo menos posible al pasar por esta etapa de divorcio o separación, lo importante es seguir manteniendo en la medida de lo posible la mayoría de las rutinas que existían previamente a la ruptura de pareja. Evitaremos que surjan cambios bruscos que puedan alterar los hábitos previos al momento de la separación.
Por otro lado, la comunicación interparental es fundamental en esos momentos, sobre todo al principio del proceso. Aquí es cuando debemos comunicar cualquier acción que repercuta en los hijos y que afecte a la educación y desarrollo de éstos.
Si no es posible mantener una relación amistosa con el otro progenitor, evitaremos en todo momento realizar descalificativos o reproches sobre su persona delante de nuestros hijos, ya que les crearemos un estado de ansiedad y sentimiento de ambivalencia en sus reacciones afectivas .
Para un hijo tan importante como necesario es la figura de su padre como la de su madre y eso es algo que tenemos que nunca debemos olvidar.Además, si son importantes las relaciones con ambos progenitores, también lo será las relaciones con la familia extensa. En este caso colaboraremos para que nuestros hijos sigan teniendo relación con la familia de la otra parte si es que antes también la tenían y si no es así intentar favorecerla.
En conclusión, la transición de un estado a otro debe realizarse de una forma gradual, sobre todo si hablamos de niños más pequeños que puedan tener mayores dificultades para entenderlo. Nos tomaremos nuestro tiempo para que ellos puedan comprender qué esta ocurriendo y asimilen la nueva situación así como los nuevos cambios.Como recomendación tanto para padres como para profesionales, aquí tenéis el título de un juego terapéutico adaptado por la editorial TEA, llamado “Mi familia ha cambiado”. Es un juego de mesa para niños de 8 años en adelante en el que a través de un sistema de recompensa de fichas los menores responden a diversas preguntas relacionadas con la separación parental, comprendiendo otros puntos de vista y situaciones parecidas a la suya.
 

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