Técnicas de estudio

   Es extraño hoy en día aquel niño/a que no presente quejas y dificultades a la hora de enfrentarse al estudio. El ritmo de vida, las actividades sociales y la falta de tiempo por parte de los padres que tienen que emplearse cada vez en sus obligaciones laborales, hace que cada vez éstos problemas se incrementen con mayor asiduidad y aumenten las demandas de profesores en horas extraescolares que ayuden a los niños en sus tareas.
     Muchos padres reconocen tener “falta de paciencia” cuando se enfrentan al trabajo escolar día a día en sus casas con sus hijos. Ésto hace que se den una serie de demandas y exigencias entre padre/madre e hijo/a que culmina en una mala relación y haciendo que el niño/a desista en el desempeño de su estudio. 
El papel de la procastinación

     La procastinación es toda aquella actitud o comportamiento que hace que pospongamos una actividad que teníamos programada o que estaba pendiente de realizarse. Procrastinar es un comportamiento natural, ¿quién no ha dicho alguna vez que haría la cama cuando volviera del colegio, o que haría los deberes después de ver la tele un rato?. A pesar de ésto, la procastinación excesiva puede llevar a sentimientos de malestar y frustración debido a que no conseguimos llevar a cabo aquella actividad que nos habíamos propuesto en un principio.

Algunas ideas para afrontar la procastinación durante el estudio:

1. Dividir las tareas en pequeños segmentos de forma que el niño vea que se acaban en un tiempo razonable. A la vez dividir el tiempo de estudio en  periodos aproximados de 15 minutos.

2. Reforzar cada vez que termine una tarea con algo que le guste, por ejemplo ver 5 minutos de dibujos animados, darle una galleta, elogiarlo, etc.

3. Establecer un lugar de trabajo específico para el estudio, el niño/a debe saber en todo momento que tiene un lugar que es propio para el estudio, y no asociarlo a cualquier tipo de juego o distracción que no tenga que ver con estudiar.

4. Es importante que el niño/a sepa y tenga claro qué cosas tiene que hacer cada día. Para ello es recomendable que trabaje con una agenda donde sitúe los temas de estudio, o en el caso de que no tenga agenda escribir en un papel todo lo que tiene que hacer y que seguidamente vaya tachando cada cosa que haga, ésto le servirá para reforzarse por el trabajo realizado.

5. Motivar a nuestro hijo/a para que empiece la tarea sin que esté pendiente de cuando terminarla. Es más probable que si está motivado para empezar algo, al final la consiga acabar. Mientras que si el niño/a está centrado en cuándo terminará o cuánto tiempo tardará tendrá una sensación de fatiga y cansancio antes de haber empezado que hará que dificulte su trabajo y posiblemente haga que abandone finalmente.

6. Establecer un orden de prioridad entre las tareas. Es importante que empiece por aquellas tareas que  sean más importantes ya que ésto también supone un refuerzo al saber que va logrando aquello que se espera de él/ella.

7. No hay que dar más importancia a la tarea de la que tiene. Nuestro objetivo es que el niño/a empiece la tarea y una vez que lo haga, mediante el refuerzo conseguir que la termine. Si centramos como foco de discusión siempre el tema de estudio, ésto hará que éste presente aversión hacia el estudio y no realice ningún esfuerzo para empezarla. 

     Por tanto nuestro papel como motivadores y reforzadores durante el tiempo de estudio del niño es fundamental. Lo que pretendemos es guiar poco a poco a nuestro hijo/a para que realice las tareas de forma autónoma y así pueda llegar a establecer una rutina de estudio. Para ello es muy importante que tenga un lugar reservado para el estudio, si no es así, establecer un lugar en el que no hayan distracciones (televisión, personas hablando, música, videojuegos). La luz y la temperatura también son variables a tener en cuenta a la hora de estudiar. Es preferible que el niño se encuentre en una estancia cómoda y bien iluminada que le permita permanecer más tiempo sentado estudiando.

Técnica del subrayado

1. Lectura rápida del texto: nos permite tener una visión global del contenido del texto. El objetivo es comprenderlo de forma genérica, sin detenernos en detalles particulares.2. Lectura párrafo a párrafo: subrayaremos las palabras clave que representan las ideas principales y las ideas secundarias, así como los detalles de interés. Antes de subrayar es imprescindible una comprensión total del contenido del párrafo o página. Se puede diferenciar el tipo de subrayado según la importancia de los aspectos a destacar, utilizando para ello distintos colores, distintos trazos, etc. Si no tienes experiencia en el subrayado es mejor que al principio utilices el mismo trazo. 

3. En caso necesario, junto a cada párrafo se harán anotaciones al margen, en forma de palabra clave, para explicitar aspectos que aunque no se dicen abiertamente en el texto, nos van a resultar útiles para la organización de la información en los esquemas.

4. Podemos utilizar también otro tipo de signos, flechas o símbolos que nos ayuden a precisar, destacar o relacionar unos contenidos con otros.

5. Cuando por su importancia sea necesario subrayar varias líneas seguidas, es más práctico situarlas entre corchetes o paréntesis. Aunque no hay normas sobre la cantidad de palabras a subrayar, no obstante hay que tratar de no convertir el texto en algo. Debemos evitar sobrecargar el texto excesivamente con subrayados, anotaciones y símbolos, que después más que ayudarnos nos dificulten la tarea de síntesis.


Ventajas de esta técnica

• Desarrolla nuestra capacidad de análisis y observación.
• Facilita la comprensión y la estructuración de ideas.
• Nos obliga a plantearnos qué es lo principal y qué es lo secundario.
• El estudio se hace más activo; nos obliga a fijar más la atención.
• Facilita el repaso y la relectura rápida del texto.

Errores más comunes en el subrayado

• Subrayar antes de haber realizado una lectura completa. Suele conllevar un subrayado en el que no se aprecie la diferenciación de ideas principales y secundarias.
• Subrayar en exceso, no solamente las palabras clave. Esto no nos ayuda, puesto que a la hora de hacer una síntesis tenemos nuevamente que leer todo lo subrayado y hacer entonces el análisis que no hicimos anteriormente. Por tanto, no es conveniente abusar del subrayado; debemos limitarnos a las palabras clave o, como mucho, frases clave.

TÉCNICAS DE SÍNTESIS

Sintetizar el material de estudio constituye una técnica clave de estudio dirigida a conseguir los siguientes objetivos:

Aclarar la estructura del tema entresacando lo esencial y lo importante.
• Ordenar jerárquicamente las ideas.
• Acotar la extensión del texto que se debe estudiar.
• Facilitar el repaso.
• Determinar con antelación qué es lo que se habrá que poner en el examen y qué es lo que se puede omitir.
• Facilitar el estudio activo.

TIPOS

A) Resumen:

Hacer un resumen consiste en sintetizar la información de la forma más breve posible, utilizando un lenguaje propio. Interesa destacar en él:
• La idea principal del texto.
• Las partes que tiene.
• El tema de cada parte.
• Las opiniones del autor.
• La opinión propia.

Características de un buen resumen son:

  1. Claridad: distinguir cada una de las ideas de las demás.
  2.  Jerarquía: lo prioritario debe destacar sobre lo secundario.
  3. Integridad: no confundir «entresacar» lo importante, con recortar el tema.
B) Esquema:      Un esquema supone la representación jerárquica de un texto, de la forma más concisa posible, destacando las ideas principales y secundarias, así como su estructura lógica (subordinación entre lo principal y lo secundario). Las características de un buen esquema son:

Brevedad: presentar lo importante.
Estructura: conseguir que se refleje a primera vista la estructura interna de todo el tema, así como las relaciones que hay entre sus partes.
• Simbolismo: emplear, flechas, puntos, recuadros, llaves, dibujos alegóricos, palabras claves, etc., que permitan expresar de forma gráfica el contenido.
Cada uno podrá utilizar números, letras o signos (*, _) para estructurar su esquema. 

C) Mapas conceptuales: 

Tienen como objetivo representar relaciones significativas entre conceptos en forma de proposiciones. Está considerado como una de las herramientas principales para facilitar el aprendizaje significativo: integrar los conceptos en una estructura organizativa de la información, caracterizada por la jerarquía.

La elaboración de un mapa conceptual implica:

•  Elección de signos conceptuales clave del texto.
•  Búsqueda de conceptos relevantes en la estructura cognitiva.
•  Construcción de proposiciones entre los conceptos que se proporcionan y los conceptos que ya se conocen (a   través de los enlaces).
• Distinción entre los objetos o acontecimientos concretos y los más generales que incluyan estos acontecimientos u objetos.

Ejemplo de mapa conceptual:

Fuente de interés: 
http://portal.uned.es/

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