Me divorcio, ¿cómo contarlo a nuestros hijos?

En numerosas ocasiones los especialistas nos encontramos con parejas con hijos que están atravesando un proceso de separación o divorcio. La mayoría de ellas presentan dudas como: ¿En qué momento de la ruptura debo contarlo? ¿Cómo les puede afectar la separación? ¿Es preferible que se den cuenta por ellos mismos o por el contrario soy sincero/a?, para ello vamos a intentar resolver estas cuestiones.

En la fase inicial de separación o divorcio es bastante común que surja un vaivén de conflictos y dificultades emocionales, creando un clima de confusión tanto a nivel personal como familiar que puede traer consecuencias negativas sobre los hijos. Para evitar que esto ocurra, debemos tener siempre en mente lo siguiente: anteponer el bienestar de nuestros hijos.

En mi opinión, cada caso es completamente particular y podrá presentar similitudes con algunas familias, mientras que será completamente distinto a otras. Cuando hablamos de familia, debemos tener en cuenta que ésta se desarrolla como un todo, un complejo en el que cuando sus partes comienzan a separarse unas de otras, comenzarán a surgir las características de cada miembro.

Algunas de las pautas que te recomiendo para comunicar a vuestros hijos la situación de separación o divorcio familiar son las siguientes:

  1. Identifica las necesidades de tu hijo/a

Fundamentalmente partimos de que cada niño/a o adolescente es totalmente único/a y diferente, por lo que tendremos en cuenta el nivel evolutivo en el que está, el nivel de madurez que posee y el conocimiento que tiene sobre la situación familiar. Por ejemplo hay padres, que durante el tiempo de convivencia no muestran las dificultades conyugales a los hijos, con lo cual en estos casos la comunicación debe ser administrada con más cautela y gradualmente teniendo en cuenta cuánta información pueden asimilar y qué están dispuestos a conocer. Por otro lado hay hijos que han presenciado discusiones familiares, y que, han ido aprendiendo que la relación parental no es buena y que por lo tanto ha llegado a su fin.

  1. La decisión debe ser comunicada por ambos progenitores

Sabemos que estamos hablando de una situación de elevado conflicto familiar, ya que la separación es un proceso tedioso que complica la relación entre la pareja. A pesar de esto debemos hacer un esfuerzo por comunicárselo junto con el padre/madre de nuestros hijos ya que evitaremos que éste se vea en la necesidad de tener que elegir entre uno de los dos, y evitaremos también que surjan explicaciones diferentes que puedan confundir al menor.

  1. Si tu hijo/a tiene dudas sobre la separación, habla con él/ella

Como decimos, la comunicación con los hijos es fundamental en la fase inicial de divorcio ya que generalmente tienen muchas dudas que necesitan que alguien les aclare. Entre las dudas más comunes están: con quién vivirán a partir de ahora, cuánto tiempo pasarán con cada progenitor o quién los llevará a la escuela entre otras cosas. Es importante administrar aquella información que nos pidan, adecuándola al tono y contexto del menor y sobre todo siempre siendo honestos y sinceros.

  1. Permanece atento/a a posibles problemas emocionales

En algunos casos, hay menores que perciben la situación familiar sin que nadie se lo haya comentado y realizar opiniones al respecto. Debemos observar a nuestros hijos ya que aunque aparentemente no muestren su disconformidad, esto si puede verse reflejado a través de su comportamiento mediante: irritabilidad, inquietud psicomotora, cambios de humor, etc. junto variaciones en los resultados académicos, si es así, te recomiendo que busques ayuda de un profesional.

  1. Evita crearles falsas expectativas

La ilusión de reconciliación es algo que ocurre en niños de edades menores entre 3 y 5 años aunque también puede darse en niños mayores. Cuando decidimos comunicar a nuestros hijos la separación, nuestro deber es el de estar seguros de dicha decisión, ya que si tras comunicar esto, observan una serie de reconciliaciones y rupturas de forma continuada, esto provocará inestabilidad emocional sin que llegue a adaptarse ni a una situación ni a otra y sin que pueda elaborar una aceptación del nuevo cambio familiar, prolongando el sufrimiento de éste/a.

  1. Disipa el temor a perder a uno de los dos progenitores

Aunque parezca extraño, cuando anunciamos una separación o divorcio, algunos niños piensan de forma instantánea que uno de los dos padres desaparecerá de sus vidas o simplemente que deben elegir entre uno de los dos. Para evitar que esto ocurra, nuestra labor es la de tranquilizar y asegurar que ambos permanecerán al igual que antes de la separación, explicándoles que la separación surge entre dos personas sin que dicho cambio afecte a los hijos. Si hay algo seguro, es que el desarrollo emocional del niño dependerá de la estabilidad aportada tanto por su padre como por su madre con lo cual, privar del derecho de una de estas figuras contribuye a que éstos a la larga desarrollen problemas emocionales.

 

Consulta sin compromiso si este es tu caso

[contact-form]  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *