Mi hijo/a tiene celos de su hermano ¿qué puedo hacer?

 

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En niños, es bastante común que surjan celos entre los hermanos, sobre todo cuando nuestro primogénito lleva algún tiempo siendo «hijo/a único/a» pasando a ocupar el rol de «el hermano mayor». La aceptación de la llegada de un nuevo hermano/a depende de múltiples factores y como suele ocurrir en todos los casos, los padres tienen un papel principal.

Los celos por parte de nuestro hijo/a ante la llegada del nuevo bebé es una forma de protección anticipada ante lo que pueda ocurrir tras la llegada de éste, y una forma de adaptarse a los nuevos cambios que surgirán. El problema llega cuando éste comportamiento de celos se prolonga excesivamente en el tiempo, creando un ambiente familiar desagradable cuando observamos el sufrimiento que éste/a manifiesta.

La edad más frecuente en la que suelen aparecer los celos es entre los 2 y los 4 o 5 años, etapa donde los niños son más sensibles debido a que se encuentran en la etapa de apego infantil. Los sentimientos de celos hacia los hermanos pueden manifestarse de diversas formas: comportamientos negativos o desafiantes, cambios de conducta, lloros, rabietas, llamadas de atención, regresión en la forma de actuar (dejan de hacer cosas que antes sabían hacer, como por ejemplo comer solos etc.).

Lo más importante en estos casos es el clima familiar y el comportamiento que adopten los progenitores ante la llegada del nuevo bebé. Tener un comportamiento normalizado, ir introduciendo de forma paulatina la llegada de éste, e introducir poco a poco elementos relacionados con el nuevo hermanito/a pueden ayudar a moderar la respuesta de nuestro hijo/a mayor. Un estilo comunicativo abierto y flexible siempre ayudará a facilitar que todo vaya ocurriendo con normalidad y sin problemas.

Una vez llegado el nuevo hermano/a es importante que el comportamiento de ambos padres sea equitativo para ambos hijos de forma que éste no perciba cambios que hagan que se reaccione en contra del hermano/a. Tampoco es apropiado actuar colmando de atenciones y regalos excesivos a nuestro hijo mayor para evitar que este sufra. Es preferible actuar de una forma normalizada, e introducir a nuestro hijo/a en rutinas que tengan relación con el nuevo bebé como por ejemplo: preparar el baño para éste, elegir la ropa, cogerlo en brazos, traerle juguetes, etc.

En resumen, las pautas generales de actuación ante un posible caso de celos entre hermanos serían las siguientes:

  1. Trato equitativo: Debemos tratar por igual a nuestros hijos, distribuir el tiempo de atención hacia ellos de forma que el cambio por la llegada de un nuevo hijo/a no suponga la retirada de atención total hacia el hijo/a mayor.
  2. No colmar de atenciones a nuestro hijo/a: Extinguir los comportamientos inadecuados, sin hacer caso ante las llamadas de atención o los malos comportamientos por parte de éste. Realizar actividades donde todos los miembros familiares estén implicados, pudiendo desempeñar cada uno su propio rol.
  3. Introducir al hijo mayor en las rutinas del bebé: Pidiendo su colaboración para realizar tareas propias del cuidado, como preparar el baño, elegir ropa, juguetes, dar la comida, etc. De esta manera se sentirá útil y con una posición de responsabilidad que disipará los celos al dotarle a este de un papel de importancia.

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