Miedos y Fobias

Miedos y fobias

1. Miedos y fobias ¿Qué son las fobias?
2. Fobia escolar
3. Tratamientos empleados en las fobias
4. Fobia social
5. Caso de fobia social

6. Habilidades sociales
7. Timidez y fobia social

8. Fobia a la oscuridad
9. Tratamientos empleados en fobia a la oscuridad

MIEDOS Y FOBIAS
Los miedos y las fobias son trastornos muy comunes entre la población infantil. Es importante saber distinguir cuándo la ansiedad o el miedo se considera normal o cuándo nos encontramos ante una alteración psicológica. El miedo se considera una reacción normal, básica y constante en el desarrollo y funcionamiento humano, constituyendo algo importante para la adaptación de las personas. Los “miedos normales” en niños están relacionados con determinadas etapas evolutivas, por lo que se considera normal dentro de determinadas edades. Además, los miedos son importantes en el desarrollo del niño ya que le aportan habilidades de afrontamiento que serán de utilidad en la edad adulta. Los “miedos patológicos”
serían aquellos a los que llamamos fobias. La siguiente clasificación muestra la evolución de los miedos infantiles según las diferentes etapas evolutivas:0-6 meses: Pérdida súbita de apoyo/ Ruidos fuertes
6-12 meses: Objetos inesperados
1 año: separación de los padres, extraños, heridas
2 años: animales, oscuridad, ruidos fuertes
3 años: oscuridad, animales, separación de los padres
4 años: oscuridad, animales, separación de los padres, ruidos nocturnos
5 años: separación de los padres, animales, oscuridad, lesiones corporales
6 años: seres sobrenaturales (brujas,fantasmas…), fenómenos naturales (tormentas, terremotos…)
6-9 años: daño físico, hacer el ridículo ante los compañeros
9-12 años: aumentan los miedos escolares ante los exámenes, rendimiento académico,miedo a la muerte.
12-18 años: Relaciones interpersonales, pérdida de autoestima, aspecto físico.

¿Qué son las fobias? 
Las fobias se definen como miedos desproporcionados en relación a la situación en la que se encuentra la persona. Además éste miedo debe ser irracional, lo que quiere decir que la persona o el niño no sabe a qué atribuir dicho miedo. Por otro lado, también es necesario que exista falta de control voluntario que llevaría al niño a evitar las situaciones temidas de forma persistente viéndose incapaz de afrontar dicho miedo. 
FOBIA ESCOLAR:

Éste tipo de fobia queda definido como un intenso temor a asistir al colegio que genera un gran rechazo ante la situación escolar y todo aquello que esté relacionado con dicho entorno. Ésto lleva a que el niño presente ausencias prolongadas que con el tiempo acarrean dificultades académicas por no seguir un adecuado ritmo escolar en las tareas, lo cual puede hacer que a la larga se agrave su situación. Los niños con fobia escolar pueden expresar su miedo de diversas formas: conductas negativístas, es decir, el niño empezará a mostrar comportamientos de oposición hacia sus padres, creando disputas familiares negándose a ir al colegio, a vestirse, a montar en el coche, etc. También pueden aparecer reacciones de temor como son lloros, gritos, temblores… e incluso quejas somáticas como por ejemplo decir que le duele la barriga, que quiere vomitar, etc.

Nuestro hijo/a puede presentar fobia escolar si se encuentra ante situaciones como: cambio repentino de colegio, muerte o separación de alguno de los progenitores, padecer alguna enfermedad que haya llevado al niño a estar ausente de las obligaciones escolares durante un tiempo, miedo a amenazas de los compañeros, miedo a algún profesor o al fracaso académico así como problemas de asertividad o habilidades sociales.

También es importante saber diferenciar entre la “fobia escolar” y “el abandono escolar“. Mientras que la fobia escolar es un temor persistente a acudir al colegio y donde el niño sufre por ello; en el abandono escolar el niño no muestra ansiedad por no asistir a clase. Las ausencias escolares serían de forma más intermitente que en la fobia escolar, generalmente los padres desconocen éstas faltas y puede estar acompañado de otros trastornos de conducta como: mentiras, robos,fugas de casa y agresiones. 

TRATAMIENTOS EMPLEADOS EN LAS FOBIAS

Actualmente los tratamientos que se emplean en las fobias son aquellos donde se expone al niño de forma gradual a las situaciones temidas. Es importante que se haga con ayuda de un profesional y generalmente se cuenta con la ayuda de un coterapeuta que suele ser el padre o la madre. Así el niño poco a poco irá acercándose a aquellas situaciones que teme de forma que compruebe que no ocurre la situación temida o que en su caso no es tan terrible como pensaba. Es importante actuar de forma temprana para que éstos miedos no se cronifiquen, ya que en la edad adulta pueden resultar muy incapacitantes y condicionar la vida de la persona imitándola en numerosos aspectos.

FOBIA SOCIAL:La fobia social es un temor intenso a ser ridiculizado en público con lo que el niño/a evitará de forma continuada las situaciones sociales que se le presenten. En los niños, las situaciones que pueden provocar el malestar, van desde: cumpleaños, reuniones de amigos, hablar en público, preguntar en clase, conocer gente nueva y hablar con ella, etc. Generalmente ésta fobia comienza a una edad más tardía, pudiendo aparecer entre los 14 y 16 años de edad, cuando toman conciencia de la importancia que tienen las relaciones sociales. 

Entre los factores que pueden causar fobia social encontramos los siguientes:

1. Malos modelos de habilidad social : Cuando el niño ha tenido presente unos modelos de padres o personas cercanas que no le han dado la posibilidad de adquirir buenas destrezas para desenvolverse en su entorno social. 
2. Situaciones traumáticas: En éste caso algún desencadenante por ejemplo en el colegio puede hacer que el niño tema actuar en público por el simple hecho de que en el pasado “quedó en ridículo” delante de personas que para él eran importantes.
3. Otros problemas: Falta de autoestima, complejos, cambios en el entorno social, etc.

EJEMPLO CASO FOBIA SOCIALLuis es un chico de 16 años que estudia actualmente 4º de E.S.O. Su madre está bastante preocupada porque no recibe llamadas, no sale con nadie, aparentemente no tiene amigos, en clase no hace preguntas. En casa se relaciona bastante bien con sus padres y con su hermano. Luis dice esperar demasiado de la gente, se queda callado porque piensa que los demás van a burlarse de él o ridiculizarlo, cree que cae mal a los demás y que piensan que es una persona muy aburrida. Además de éstos pensamientos, Luis desde hace algún tiempo, presenta varios síntomas cuando acude a situaciones en las que hay gente (cumpleaños, instituto, reuniones…), suele tener dolores de cabeza, dolores de barriga, tensión y temblores.

Como vemos, la fobia social es un trastorno que puede limitar en gran medida la vida del niño o adolescente, ya que poco a poco se van evitando diversas situaciones en las que el niño tiene que enfrentarse y desplegar una serie de habilidades las cuales, según la opinión del niño, no posee o no sabe como usar. Además, quedaría añadida la ansiedad condicionada que se presenta ante dichas situaciones sociales. Generalmente ésta ansiedad ocurre porque el niño asocia una situación que ocurrió en el pasado y que fue desagradable para él, que le hizo sufrir, lo que hace pensar que en el futuro cada vez que se encuentre en situaciones de tipo social se repetirán dichas experiencias negativas, generando una angustia que puede ser gravemente incapacitante para la persona que lo padece.

Cuando hablamos de fobias, es muy frecuente que la persona vaya perpetuando sus miedos mediante lo que llamamos “señales de seguridad“. Las señales de seguridad  serían todas aquellas personas, estímulos o situaciones las cuales, en presencia de ellas la persona sabe o da por hecho que aquello que teme no va a ocurrir. Veamos el siguiente ejemplo:  Álvaro es un niño de 8 años que tiene fobia social. Acude con su madre al cumpleaños de su amigo Carlos, pero éste teme que los niños que no conoce se rían de él o no quieran jugar con él. Álvaro, para evitar que los niños se burlen de él o le hagan sentirse mal, no se despega de su madre en todo el tiempo, desde donde explora todo el entorno nuevo que se le ha presentado. Cada vez que quiere coger algo de la mesa, Álvaro coge a su madre de la mano para que se acerque con él. Álvaro poco a poco está aprendiendo que en presencia de su madre los niños no se meten con él, y así puede disfrutar de la fiesta tranquilo por lo que desde éste momento, la madre de Álvaro se ha convertido en una señal de seguridad que le va a permitir estar en situaciones sociales sin que tenga ansiedad.
El problema de éstas señales de seguridad o estímulos discriminatívos es que el niño no está consiguiendo una forma de afrontamiento útil o eficaz que le vaya a servir en la edad adulta. Los niños desde pequeños tienen que ir aprendiendo poco a poco aquello que llamamos “habilidades sociales” que serían todas aquellas herramientas que utilizamos para afrontar las situaciones de una manera que nos permita saber relacionarnos y dar nuestro punto de vista a los demás.

¿QUÉ SON LAS HABILIDADES SOCIALES Y PARA QUÉ SIRVEN?

Las habilidades sociales serían todas aquellas conductas que sirven para afrontar de forma exitosa cualquier situación que sea de tipo social. Caballo (1997) propone el siguiente listado de habilidades sociales:

1. Iniciar y mantener conversaciones
2. Hablar en público
3. Expresar amor, agrado y afecto
4. Defender los propios derechos
5. Petición de favores
6. Rechazar peticiones
7. Hacer cumplidos
8. Aceptar cumplidos
9. Expresión de opiniones personales
10. Expresión justificada de desagrado, molestia o enfado
11. Disculparse o admitir ignorancia
12. Pedir cambios en el otro
13. Afrontamiento de las críticas

      Las habilidades sociales en niños se aprenden de diversas formas. Una de las principales sería la experiencia directa, es decir, los niños desde muy pequeños están rodeados de adultos que le muestran cómo comportarse en cada momento. Éstos comportamientos se adquieren mediante la puesta en práctica de aquello que ven y que poco a poco van interiorizando hasta convertirse en interpretaciones de su forma de actuar y pensar.
Otra de las formas de adquirir habilidades sociales es mediante imitación. La imitación en niños es una forma muy poderosa de aprendizaje, ya que desde los 3 meses los niños están preparados para imitar todo aquello cuanto les rodea. Aquellas personas que estén en el entorno del niño actuaran como modelos que el niño imitará de forma instantánea constituyendo una fuente principal de aprendizaje. Por último, el refuerzo social de las conductas que ejecute el niño en su día a día contribuye a que éste repita determinadas conductas en el futuro. Tanto los adultos como los iguales proporcionan constantemente al niño refuerzos positivos o negativos que hacen ver al niño qué conductas son consideradas adecuadas y cuáles provocan rechazo.

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¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA EXPOSICIÓN EN LAS FOBIAS?Como hemos comentado anteriormente, en el mantenimiento de las fobias las señales de seguridad juegan un papel fundamental. Mientras el niño siga protegiéndose y dependiendo de éstas señales nunca conseguirá afrontar con éxito aquellas situaciones que teme. La exposición es una técnica en la que la persona se enfrenta a la situación que le genera ansiedad sin que se le permita que escape o que la evite. Generalmente la exposición se hace de forma gradual y con ayuda de un terapeuta y un co-terapeuta que en éste caso puede ser el padre o la madre. Para que la exposición sea exitosa es necesario contar con la ayuda de un profesional para que programe cada paso y prevea los posibles inconvenientes que puedan aparecer durante el uso de la técnica. 


TIMIDEZ Y FOBIA SOCIALCuando hablamos de relaciones sociales en niños podemos encontrar 3 tipos de niños:

A) Niños solitarios. Son aquellos niños que se sienten tranquilos sin relacionarse con otros niños. Prefieren estar solos y no sufren ansiedad social. Tampoco tienen problemas cuando quieren relacionarse, serían niños introvertidos.

B)Niños inhibidos. Niños que quieren relacionarse, tienen una alta motivación por tener una proximidad social con sus iguales pero no lo pueden hacer porque presentan una alta ansiedad social.

C)Niños rechazados. Son niños que quieren relacionarse con los demás y se esfuerzan para conseguirlo, pero por el contrario son los otros niños los que no quieren relacionarse con ellos y los rechazan.

     La ansiedad social es un concepto de incluye dos tipos de miedos que están muy relacionados entre sí, por un lado  el miedo a los extraños y por otro lado el miedo a la evaluación social. El miedo a los extraños está ligado a la inhibición conductual, ésto es un rasgo de personalidad que tienen desde muy pequeños algunos niños y que consiste en responder con una elevada ansiedad ante estímulos novedosos haciendo que la persona se comporte de forma retraída en diversas situaciones y delante de personas que no son conocidas. Ésta predisposición a comportarse tiene un componente biológico el cual puede ser modificado mediante la exposición a los estímulos temidos (en éste caso personas nuevas, situaciones nuevas…) y a través de modelos competentes o aspectos culturales que modifiquen las creencias del sujeto. 
El niño que presenta inhibición conductual o timidez sufre por ello y siente malestar. Ésto hace que la adquisición de las habilidades sociales sea más retardada y se dificulte la integración del niño en su entorno social. El niño tímido siente que va a ser evaluado negativamente en situaciones sociales lo que hace que éste evite determinadas situaciones. En el caso de la fobia social comentada anteriormente sería una forma extrema de éste comportamiento ya que aparece ansiedad clínica e interfiere de manera más persistente en el funcionamiento cotidiano.

FOBIA A LA OSCURIDAD

¿Miedo o fobia a la oscuridad? El miedo a la oscuridad es uno de los miedos que se han mantenido a lo largo de la escala evolutiva de los humanos. Nuestros antepasados se encontraban en situaciones de peligro durante la noche, ya que se encontraban en situación de desventaja ante los depredadores con visión nocturna. Por eso, estamos preparados biológicamente para responder con reacciones de miedo ante situaciones en las que haya oscuridad. Actualmente diversos estudios muestran que el miedo a la oscuridad aparece en torno a los 2 años de edad aproximadamente y además se incrementa durante los años posteriores mediante múltiples procesos de aprendizaje. 

El aprendizaje del miedo a la oscuridad se consigue mediante un proceso de aprendizaje discriminativo. Para entender ésto vamos a proponer un ejemplo: María muestra tiene desde hace algún tiempo pesadillas que le dan miedo y que la hacen despertar y abrir los ojos en medio de la oscuridad de su cuarto. María cuando está asustada llama a sus padres que acuden con rapidez a la habitación de su hija y encienden la luz para que ésta se tranquilice. A ésto lo llamamos aprendizaje discriminativo, María acaba de hacer una asociación entre Pesadillas – Miedo – Oscuridad, por otro lado asocia los elementos Luz – Mamá/Papá – Seguridad.

Además, los niños pueden aprender éste comportamiento temeroso a través de la observación de otros niños en la oscuridad. En ocasiones se observa cómo algunos padres se quejan de que su hijo pequeño está empezando a mostrar ciertos miedos a pesar de que anteriormente no los tenía. Ésto ocurre porque el pequeño ha aprendido esa conducta temerosa a través del comportamiento de su hermano mayor o de algún familiar cercano. Además, hoy en día es muy frecuente que los niños vean en televisión películas, series o dibujos animados que les enseñe alguna imagen que acompañada de alguna música inquietante les haga reaccionar con miedo quedándose así retenido en la memoria. 

El miedo a la oscuridad es uno de los miedos más comunes en la infancia, y aproximadamente 1 de cada 3 niños teme a la oscuridad. A partir de los 9-10 años de edad es normal que éstos miedos vayan remitiendo de forma moderada. Ésto quiere decir que si nuestro hijo/a tiene miedo a la oscuridad, no necesariamente nos encontramos ante una fobia por lo que debemos estar alerta. Para poder distinguir una fobia a la oscuridad del simple miedo común en todos los niños, debemos tener en cuenta el grado de incapacidad que le provoca al niño dicho miedo. Debemos observar si el niño se desenvuelve bien en su entorno o por el contrario si el miedo a la oscuridad limita la vida de éste hasta tal punto que le impida hacer cosas que antes hacía normalmente como moverse por la casa, ir al baño, dormir solo, etc.

TERAPIAS  QUE SE USAN EN LA FOBIA A LA OSCURIDAD

     Entre las terapias más utilizadas en la fobia a la oscuridad en niños están las terapias de juego. Lo que se hace en las terapias de juego es utilizar narraciones inventadas con personajes de dibujos animados que sean atractivos para el niño/a, a la vez que se introduce gradualmente el estímulo temido. Éstas escenas se van representando junto a la persona que acompañe al niño (padre, madre, hermanos…) de manera que éste se vaya aproximando mediante el juego cada vez más a el estímulo que teme y comprobando a su vez que no ocurre aquello que le daba miedo. En dicha narración, incluimos al niño como si fuera un personaje más de la historia, un personaje valiente con capacidad de afrontar sus miedos y que sale victorioso de las aventuras que lleva a cabo con sus compañeros de batallas. Otra variante de juego es presentar al niño muñecos y juguetes y escenificar aquellas situaciones que le produzcan más miedo con ayuda del terapeuta.

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